Riesgo cardiovascular

Las enfermedades del corazón y de los vasos sanguíneos (ECV) son un problema de salud pública mundial y la obesidad es un factor determinante para éstas. Se calcula que en 2030 morirán cerca de 23,6 millones de personas por ECV, sobre todo por cardiopatías y accidentes vasculares cerebrales (AVC), y se prevé que sigan siendo la principal causa de muerte.

En la enfermedad de los vasos sanguíneos no suele presentar síntomas, y su primera manifestación puede ser un ataque al corazón o un AVC.

Los síntomas del ataque al corazón consisten: en dolor o molestias en el pecho, brazos, hombro izquierdo, mandíbula o espalda. Además puede haber dificultad para respirar, náuseas o vómitos, mareos o desmayos, sudores fríos y palidez.

El síntoma más frecuente de los AVC es la pérdida súbita, generalmente unilateral, de fuerza muscular en los brazos, piernas o cara. Otros síntomas consisten en la aparición súbita, de entumecimiento en la cara, piernas o brazos; confusión, dificultad para hablar o comprender lo que se dice; problemas visuales en uno o ambos ojos. Además dificultad para caminar, mareos, pérdida de equilibrio o coordinación; dolor de cabeza intenso de causa desconocida, y debilidad o pérdida de conciencia.

Quienes sufran estos síntomas deben acudir inmediatamente a la unidad de salud más cercana.

Al menos un 80% de las muertes prematuras por cardiopatía y AVC podrían evitarse con una dieta saludable, actividad física regular y abandono del consumo de tabaco.

Acércate a tu unidad de salud más cercana, podrán detectarte si padeces ECV.

No juegues con tu salud, adopta la cultura de la prevención.